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Salinas


Las salinas de Poza de la Sal, que dan nombre a este municipio, se encuentran situadas justo en el borde del Páramo de Masa, donde los terrenos descienden bruscamente hacia la planicie Burebana, como un inmenso cráter de 2,5 Km. de diámetro que constituye uno de los diapiros más perfectos que existen. Los bordes del falso cráter, de contorno prácticamente circular, encierran dentro de sí la cuenca salinera y sus paredes muestran la historia geológica del lugar desde la formación de la sal que se corresponden a los períodos triásico, jurásico y cretácico.

El dato más antiguo sobre el poblamiento de esta zona nos lo aporta el yacimiento El Castellar, atribuido tradicionalmente a un Castro de la Edad del Hierro, del que apenas quedan restos de superficie.

I El Salero

El Salero de Poza ocupa una gran superficie encajado en el fondo del diapiro, fenómeno geológico que provocó un importante yacimiento salino en el subsuelo. La cuenca salinera se dividió en valles -zonas independientes de producción-, y granjas –propiedades- que integraban los distintos tipos de instalaciones destinadas a la producción de sal. Debido a la importancia del mineral, la Corona siempre tuvo propiedades en la salinas, y este aspecto se unió al monopolio sobre la venta de sal establecido por Felipe II en 1564 que perduró hasta 1868, momento en el que cae la monarquía de los Borbones con Isabel II.

II El Diapiro

El diapiro de Poza de la Sal aparece incluido en 1983 por el Instituto Geológico y Minero como uno de los Puntos de Interés Geológico (P.I.G.) del sector oriental de la cordillera Cantábrica. Esta estructura diapírica está situada en el límite suroccidental de la cuenca Vasco-Cantábrica, y constituye un notabilísimo ejemplo de tectónica halocinética por la calidad de sus afloramientos, sus dimensiones, y por sus perfectas condiciones de observación.


Morfológicamente presenta la disposición de un gran circo o depresión elíptica en los materiales mesozoicos del Cretácico, con un diámetro de 2,5 x 2 km. aproximadamente, en cuyo fondo destaca un importante afloramiento de ofitas además de los materiales evaporíticos del Keuper. Este fenómeno está asociado a fallas radiales y concéntricas en los materiales encajantes y permite observar también la típica morfología Bad-lands originada por la red de drenaje en las arcillas y yesos. El contacto con la cuenca terciaria de la Bureba se produce en su borde oriental, a través de una estrecha garganta que constituye su drenaje natural, por donde desagua hacia el río Homino.

FolletoDiapiroAGBTríptico informativo de la Asociación Geocientífica de Burgos

Tectónica y secuencia estratigráfica

En el fondo de esta depresión o cubeta se produce un fenómeno de emersión de arcillas, de tonos preferentemente rojos oscuros y violáceos pero también verdosos localmente, margas, yesos y sal, todo ellos materiales del Keuper que han quedado en superficie tras el colapso de los estratos suprayacentes más pesados, depositados durante el Jurásico y Cretácico, por el proceso halocinético, los movimientos ascendentes del depósito salino, de baja densidad y alta plasticidad.

En  el centro de esta formación se produjo el afloramiento de un domo de ofitas, rocas de carácter subvolcánico formadas por piroxenos y plagioclasas principalmente, aunque también se ha reconocido olivino, con composición basáltica y texturas variadas, también correspondientes al Trías Keuper.

En el Jurásico están presentes el Lías y el Dogger, y falta en cambio el Malm que no llega a depositarse. A los materiales del Keuper les suceden carniolas del Rethiense, un tramo calizo-dolomítico del Lías Inferior, y calizas arcillosas y margas del Lías Superior, con abundantes restos fósiles.

El  Dogger aparece formando un único conjunto litológico con el Lías Superior, sólo es perceptible una proporción mayor de bancos calizo-arcillosos, carbonatados, respecto a los niveles de margas. Sí puede delimitarse a través de los datos paleontológicos.


Sobre los materiales jurásicos de la serie Dogger se apoya directamente el Cretácico Inferior. Aunque algunos afloramientos de areniscas oscuras cementadas podrían corresponderse con las areniscas de la Facies Weald, sobre el Jurásico aflora una serie detrítica, constituida por arenas amarillentas y blanquecinas, conglomeráticas en algunos casos, con intercalaciones de arcillas amarillentas y grises, cantos de cuarzo, todo ello característico de la Facies Utrillas.


Los depósitos del Cretácico Superior constituyen un conjunto carbonatado que conforma los bordes de la estructura, muy escarpados, y que integraron el techo, la bóveda posteriormente colapsada. Aquí registramos los tramos correspondientes al Cenomaniense, Turoniense, Coniaciense, Santoniense Inferior y Superior, sobre el que se apoya discordantemente el Terciario continental del Ebro.

Son destacables, discordantes sobre la Facies Utrillas y sobre el Santoniense Medio-Superior, los conglomerados marginales de la Facies Bureba, de cantos redondeados de calizas y dolomías mesozoicas, con matriz arenosa y cemento calcáreo de tonos rojizos, dispuestos en bancos masivos entre los que se intercalan limos arenosos rojizos y areniscas sueltas rojizas u ocres.

Finalmente y en relación con las fuertes pendientes un manto coluvial que en algunos puntos alcanza una potencia considerable.

III Arquitectura industrial

Un ejemplo excelente de este tipo de arquitectura y prueba de la importancia que alcanzó la industria salinera, son los tres Almacenes Reales de sal que aún pueden verse, aunque en ruinas, en los extremos del Salero.
Son conocidos como: El Depósito, Trascastro y La Magdalena. Estos dos últimos reciben su nombre del valle en el que fueron levantados y presentan como principales características constructivas la fábrica de sillería y mampostería, vanos de acceso de medio punto, y sus grandes dimensiones, con una doble función: almacenamiento y habitación. El Depósito es el edificio más antiguo, levantado durante el reinado de Felipe II, mientras que la construcción de Trascastro y La Magdalena fue ordenada y financiada por la Hacienda Real de los Borbones en los umbrales del siglo XIX, durante el reinado de Carlos IV, una vez concluida la Casa de Administración de las Reales Salinas.

Otras construcciones

Estos edificios son muestra de una “gran arquitectura” pero no pueden hacer olvidar el resto de construcciones asociadas al Salero con sus propias y peculiares características constructivas: las propias salinas o plataformas de cristalización, chozas y chozones, pozos de almacenamiento de muera, cañas y galerías, albañales –singulares canales de desagüe con un doble uso, también como calzada-, urnios, etc.
Por otra parte existen en la villa otras tipos de construcciones ligadas a diversas actividades económicas. Por ejemplo las constituidas por los molinos, cuyos restos aún quedan visibles junto a las ruinas del convento de San Bernardino, en el despoblado que tuvo el nombre de Arroyuelo. También los lagares o jaraíces, para pisar y prensar la uva para la elaboración del vino, en el caso de Poza situados en las plantas bajas de las casas y sótanos. Las bodegas situadas bajo las viviendas, y frecuentemente compartiendo el espacio con el lagar. Tenerías para el curtido de pieles, de las que podemos observar algunas ruinas aún sobre los lavaderos, etc.

IV Casa de Administración de las Reales Salinas

La Casa de Administración de las Reales Salinas es sin ninguna duda el mejor ejemplo de arquitectura civil, asociada además a la explotación del Salero, producto de un concepto y un estilo derivado del ideario ilustrado. Su construcción comienza en el año 1786 promovida por la Hacienda Real de Carlos III, con un proyecto de José Benito Cortés del Valle. La obra estará terminada en el año 1789 y desde entonces acogerá el control y la administración de los procesos de elaboración, producción, almacenamiento y distribución de la sal producida en las salinas de Poza y también de la procedente de aquellas salinas entonces llamadas salinas subalternas: en Álava, Salinas de Añana, Buradón y Herrera; en Burgos, Salinas de Rosío.
El edificio estará en uso hasta el año 1868 en que se produce la caída de la monarquía de los Borbones con Isabel II. Entonces pasará al concejo municipal y desde 1880 será la sede de la escuela que hasta ese momento se encontraba en la Plaza de la Villa, en el edificio en el que actualmente se encuentra el Consultorio médico. En los años sesenta del siglo XX se construye un nuevo edificio destinado a la escuela, y la que fuera Casa de Administración de las Reales Salinas se abandona durante casi cuarenta años hasta que se acomete su rehabilitación como Casa de Cultura. Finalmente, en el año 2003 se instala en su sótano el Centro de Interpretación Las Salinas.

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Imagen cedida por Feliciano Martínez Archaga

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